La Torre Agbar de Barcelona no se convertirá en un Grand Hyatt

La icónica Torre Agbar de Barcelona (o como prefiere llamarla John, “el dildo”) finalmente no se convertirá en un Grand Hyatt Hotel.

Fuente: WikiMedia Commons

Emin Capital y Westmont Hospitality Group, los promotores del proyecto, anunciaron hace un par de dias que abandonan la iniciativa debido al “desgaste” que les ha supuesto la larga tramitación de las licencias de obra ante el Ayuntamiento de Barcelona, que se arrastra desde 2013.

La prensa española reporta que los promotores han cerrado la venta del edificio a Merlin Properties por 142 millones de euros. La sociedad compradora se ha comprometido a invertir 15 millones de euros en la reforma del edificio como espacio de oficinas. Los planes anteriores eran que en el edificio de 37.614 metros cuadrados abriera un Grand Hyatt, con más de 400 habitaciones y un mirador turístico para aprovechar las vistas del tercer edificio más alto de Barcelona.

Los promotores del proyecto han responsabilizado de su fracaso al Ayuntamiento de Barcelona, y en concreto a las trabas y demoras puestas durante el trámite de las licencias de obra. El trámite de licencias se inició en 2013 y hasta la fecha no se había concedido ninguna autorización por parte del ayuntamiento. Los promotores no han visto claro la concesión de las licencias y han decidido vender la propiedad.

El Ayuntamiento de Barcelona, por su parte, ha considerado que aunque la decisión de transformar el uso de la torre ha sido una decisión privada de los promotores, esta decisión podía considerarse una victoria. Hay que recordar que el Ayuntamiento de Barcelona declaró en julio de 2015 una moratoria en la expedición de licencias para nuevas plazas hoteleras en la ciudad a la espera de la elaboración de un nuevo plan de ordenamiento territorial para la ciudad.

Conclusión

Se puede entender que muchas ciudades de gran éxito turístico estén tomando medidas para controlar la presión del turismo sobre el mercado inmobiliario de la ciudad, sobre todo por la proliferación de pisos turísticos en zonas céntricas.

Pero en este caso, siendo un edificio existente, además en una zona de nuevo desarrollo fuera de centro de la ciudad, se entiende poco que el Ayuntamiento haya decidido obstruir administrativamente el desarrollo del proyecto. El cambio de uso de la propiedad (de uso comercial a uso hotelero) poco podría impactar a los vecinos de una zona de por sí muy despoblada.

Este es el segundo gran proyecto hotelero que el Ayuntamiento de Barcelona se encarga de obstruir (el primero fue el intento fallido de abrir un Four Seasons), pero sin embargo aún no logra controlar los apartamentos turísticos que se ofertan a través de plataformas como AirBnB, que son las que realmente causan problemas de presión inmobiliaria y convivencia con los vecinos.

 

 

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